Hubo una época en la que los animales de compañía se quedaban en casa esperando a que sus humanos regresaran del trabajo.
Hoy, esa imagen comienza a cambiar. Cada vez más oficinas permiten que los colaboradores lleguen acompañados de sus perros, una práctica que hace algunos años parecía exclusiva de empresas tecnológicas de Silicon Valley y que ahora gana terreno en México.
La razón es sencilla: los animales de compañía ocupan un lugar cada vez más importante en la vida cotidiana.
De acuerdo con el estudio de Tutores de Mascotas realizado por Mars Petcare sobre tutores de mascotas, en el país viven más de 40 millones de perros y gatos dentro de los hogares, una cifra que refleja cómo estos compañeros de cuatro patas han pasado de ser simples mascotas a convertirse en integrantes de la familia.
Pero abrir las puertas de la oficina a los perros no es tan simple como poner un plato de agua junto a la recepción. Detrás de la tendencia pet friendly hay beneficios comprobados, pero también desafíos que muchas empresas apenas comienzan a descubrir.

¿La ley obliga a aceptar mascotas en el trabajo?
La respuesta corta es no.
Actualmente en México, la Ley Federal del Trabajo no establece que las empresas deban permitir el ingreso de animales de compañía. La decisión depende completamente de las políticas internas de cada organización.
La principal excepción corresponde a los perros de asistencia y, en algunos casos, a animales de apoyo emocional debidamente acreditados mediante documentación médica. Fuera de esos escenarios, cada empresa define sus propias reglas.
Aun así, la tendencia avanza. Especialmente en ciudades como la Ciudad de México, donde la cultura pet friendly se extiende cada vez más a restaurantes, centros comerciales, parques y espacios corporativos.
QUIZÁ ESTE NOTA TE INTERESE: ASETUR, en la élite del turismo: ¿importa que forme parte de ONU Turismo?
Menos estrés y más sonrisas
Los defensores de este modelo aseguran que los beneficios van más allá de tener una mascota adorable caminando entre escritorios.
Diversos estudios internacionales muestran que la presencia de perros en los centros de trabajo puede ayudar a reducir los niveles de estrés, mejorar el estado de ánimo y favorecer la convivencia entre compañeros.
Algunas investigaciones señalan que más de la mitad de los tutores perciben una disminución de la ansiedad cuando pueden compartir parte de su jornada laboral con sus mascotas.
También existe un beneficio físico: los perros obligan a levantarse de la silla. Sacarlos a caminar, llevarlos a beber agua o simplemente atenderlos rompe con las largas horas de sedentarismo que caracterizan a muchos trabajos de oficina.
Y hay un factor adicional que las áreas de Recursos Humanos observan con atención: el talento joven. Para muchos integrantes de la Generación Z, las políticas pet friendly son un atractivo laboral tan valorado como otros beneficios corporativos.
El otro lado de la correa
Sin embargo, no todo son movimientos de cola y fotografías para redes sociales.
Uno de los principales desafíos es recordar que no todas las personas disfrutan la presencia de animales en su espacio de trabajo. Existen colaboradores con alergias severas, fobias o simplemente preferencias personales que pueden verse afectadas cuando una oficina se llena de mascotas.
Además, ciertos entornos laborales no son adecuados para recibir animales. Plantas industriales, espacios con maquinaria pesada, laboratorios o lugares con una intensa interacción con clientes pueden representar riesgos tanto para los trabajadores como para los propios perros.
Y luego está el tema que nadie quiere admitir: las distracciones.
Porque sí, es difícil concentrarse en una videollamada cuando un cachorro decide que es momento de jugar. Los ladridos inesperados, las interrupciones constantes y la curiosidad natural que despiertan los animales pueden afectar el ritmo de trabajo si no existen reglas claras.

El secreto está en las reglas
Las empresas que han implementado con éxito programas pet friendly coinciden en un punto: la convivencia funciona únicamente cuando existen normas bien definidas.
Entre las medidas más comunes destacan exigir esquemas completos de vacunación, garantizar que los animales tengan un comportamiento adecuado para convivir en espacios compartidos y mantenerlos siempre bajo supervisión de sus tutores.
Algunas organizaciones incluso utilizan sistemas visuales para indicar si un perro está cómodo interactuando con otras personas o si necesita mantener cierta distancia, mientras que otras delimitan áreas completamente libres de mascotas para proteger a quienes tienen alergias o prefieren trabajar sin su presencia.
Los beneficios del vínculo humano-animal en la oficina también se extienden al rendimiento.
Estudios del Instituto Waltham, líder en investigación científica en nutrición y salud de mascotas, demuestran que la interacción diaria con animales de compañía en entornos profesionales eleva la productividad, reduce el estrés percibido y funciona como un poderoso facilitador de la interacción social en la comunidad laboral.

De igual forma, el Programa de Estudio sobre Mascotas y Bienestar de Mars Petcare (PAWS) destaca que:
- El 64% de los tutores señala que su mascota los anima a socializar más con sus compañeros de trabajo.
- El 73% afirma que la cercanía de su perro o gato los ayuda a sentirse más tranquilos y con mayor claridad mental.
- El 49% identifica una disminución visible en sus niveles de ansiedad cotidiana.
Con casi 20 años de experiencia global operando oficinas pet-friendly, Mars ha tropicalizado con éxito estas mejores prácticas en México.
Actualmente, sus oficinas en Querétaro cuentan con una zona pet-friendly equipada donde los Asociados pueden trabajar en su escritorio lado a lado con sus perros. Asimismo, las instalaciones disponen de un espacio exterior acondicionado específicamente para que las mascotas permanezcan seguras y cómodas mientras sus tutores atienden juntas o actividades en salas a las que los animales no pueden ingresar.
Para las empresas que desean sumarse a esta tendencia, la guía global “Pets Work at Work” de Mars Petcare sugiere que el éxito radica en una política clara y en la corresponsabilidad. Mars comparte tres pilares fundamentales que aplica en sus instalaciones:
- Garantía de salud y comportamiento: Todo colaborador que desee llevar a su mascota debe firmar un compromiso asegurando que el animal cuenta con su esquema de vacunación y desparasitación vigente, además de contar con un comportamiento sociable.
- Comunicación visual de preferencias: Una excelente práctica es el sistema de correas de colores. Una correa verde significa “puedes acercarte a jugar conmigo”, mientras que una correa amarilla indica “por favor, pregúntale a mi tutor antes de acariciarme”.
- Respeto a los espacios libres de mascotas: Es indispensable delimitar zonas libres de animales para garantizar la comodidad y seguridad de los colaboradores que padecen alergias o prefieren mantener su distancia.
Habilitar espacios laborales incluyentes no solo beneficia a las personas; al evitar que los perros pasen largas jornadas de soledad en casa, su calidad de vida y bienestar emocional mejoran drásticamente.
A través de Ciudad Para Las Mascotas, Mars invita a más organizaciones a derribar barreras y descubrir que diseñar una oficina amigable con los animales es el primer paso para construir el mundo que queremos mañana para ellos.
¿Moda pasajera o nueva forma de trabajar?
La respuesta probablemente esté en un punto intermedio.
Las oficinas pet friendly difícilmente serán una solución universal. Lo que funciona en una empresa creativa puede resultar inviable en una planta industrial o en un centro de atención al público.
Sin embargo, el crecimiento de esta tendencia refleja un cambio más profundo: la relación entre las personas y sus mascotas ya no termina al salir de casa.
Mientras las empresas buscan fórmulas para atraer talento, mejorar el bienestar laboral y construir ambientes más humanos, los perros parecen haber encontrado un nuevo territorio por conquistar: la oficina.
La pregunta ya no es si veremos más mascotas en los centros de trabajo, sino qué tan preparadas están las empresas para recibirlas.
NO TE VAYAS SIN LEER ESTO: ¿Qué significa ser intersexual? La realidad detrás de una de las formas menos comprendidas de la diversidad humana
